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viernes, 15 de agosto de 2008

Welcome to Malaysia


Es lo que tiene vivir en un piso 33 en el centro de Kuala Lumpur, que te asomas a la ventana y ves esto. Más exactamente esto se ve desde la ventana de uno de los dormitorios, el que tendremos Zuzana y yo cuando cambiemos.

Pues ya estamos aquí, ¿no?, o eso parece. Y además también parece que tenemos una cámara nueva. Sí, Javi se ha pasado al digital, por fin. Los que me conocéis ya sabéis que no es que no quisiera, sino que no encontraba la cámara adecuada. Según han pasado las cosas casi ha sido por necesidad, pero os aseguro que si hoy vengo aquí de vacaciones me la hubiera comprado igualmente. Lo que seguramente no hubiera hecho es gastarme el dinero que me voy a dejar en objetivos. Como todavía no me los he comprado, lo de los objetivos lo vamos a dejar para el próximo día.

La verdad es que turismo, lo que se dice turismo, he hecho poco. Al final el primer día sí que conseguí la cámara y algo de información de la oficina de turismo (menos de lo que me hubiera gustado, pero me lo esperaba). Aunque, al contrario de lo os dije, lo que me resultó más complicado fue comprar la cámara porque el local de cambio de moneda del centro comercial estaba cerrado. Así que me tuve que ir al centro y volver a la tienda después de la visita a la oficina de turismo. El jueves estuve investigando algo más sobre los Parques Naturales y buscando los objetivos, y hoy más de lo mismo, más vistas a oficinas y a tiendas.

Pero no todo ha sido esto. El miércoles conocí a Dan, según me ha dicho Zuzana se ponen nombres falsos para no tener que decirte "me llamo Chung Wao Lan" y empezar así una conversación ridícula de "¿Cómo...? ¿Chun qué...?" y estar así durante dos minutos. Dan es un chaval muy majete con el que terminé comiendo y que me contó que los jueves y sábados por la noche hay un mercadillo local que cree que nos gustaría, así que mañana por la noche iremos a verlo. También me dijo que su hermano (¿o era su hermana?... da igual) se casa en octubre y que seguro que estarán encantados de que vaya y pueda hacer fotos. En Malasia, además de los pueblos indígenas, hay tres etnias mayoritarias: la malaya, la china y la hindú. Cada una de ellas celebra las bodas de una manera distinta, me gustaría poder asistir a una de cada tradición y poder ver como son. Por ahora parece que voy a ir a una malaya, a ver cómo hago para ir a alguna de las otras.

Otra cosa que vi el otro día, cuando por desgracia todavía no podía hacer fotos, es que había bastante gente haciendo fuego y poniendo comida alrededor, yo pensaba que eran vendedores pero hoy he sabido que no. Según la tradición budista, el día 14 ó el 15 del séptimo mes lunar del calendario chino, los chinos ofrecen comida y queman papel moneda (hoy en día, lo del papel moneda a veces es figurado) para ahuyentar los malos espíritus. Si queréis informaros podéis leer algo más aquí (es en inglés, he buscado en español pero esta es la mejor explicación que he encontrado).

Esta noche hemos ido a dar una vuelta y a la salida de casa había unos chinos quemando papel, entonces ya sabía lo que estaban haciendo.


La cena de hoy ha sido en un sitio más bien occidental, aunque yo me he resistido a la tentación de las pizzas y las hamburguesas y he pedido un pollo a la nosequé, a los cinco minutos tenía la sensación de que daba igual que se enfriara porque yo iba a tener la boca igual de ardiendo. Aquí sobre todo se comen noodles (que no son solo los fideos largos y estrechitos, los hay de varias clases), y arroz cocinados de tres mil maneras, no siempre picante, que conste. Ya me conocéis, tengo muchas ganas de probarlo todo, pero llevo un par de días un poco delicado de la tripa (casi nada, yo creo que es más de los aires acondicionados que de la comida) así que me estoy reservando, que tengo tiempo.

Y así van pasando los días por ahora, para entrar en calor no está mal (que por cierto, lo del calor... pues calor hace, pero me parece que no es para tanto), pero la verdad es que ya tengo ganas de despreocuparme de los papeleos y preparativos y empezar con la aventura de verdad.

Bueno, a ver cómo se nos da el fin de semana.